Everybody wanna live your life.
David, chico alto, rubio, ojos
verdes, más pecas que pelos. Hoy cumple años, se acerca a la mayoría de edad en
otros países que no son España, o incluso en la época de franco. Papá le compra
un coche nuevo, un “Lexus LS”. Tapado con sus gafas oscuras “Rayban Aviator”.
Una cadena de oro cuelga de su delgado cuello. Un reloj de cuerda dorado de
“Rolex” reluce en su mano izquierda. Calza unas “Convers” de talla 45. Unos
“Levis” con alguna lentejuela salteada a lo largo de las piernas. Y una chupa
de cuero negro. Con veinte años lleva cuatro sin estudiar, cinco sin ir a
clase. Más amigos de los que desea; menos amor del que requiere. Enseña con
elegancia todo lo que tiene y presume de ello como si un tesoro fuere. Ignora
ideologías y sin embargo dibuja en la encimera de su habitación la típica “A” rodeada con una circunferencia. Imbécil en política y vota al “” . Desacuerdo
con todo. Quejica y malhumorado son dos características propias en su forma de
ser. Se pegaría hasta con su sombra si ésta se le cruza en su camino. Amante de
gritar cuando no dispone de argumentos para rebatir una razón que cercena sus
pensamientos. Mientras por dentro… deseoso espera el día en que alguien le
explique que la riqueza de un hombre no se mide por las cosas que posee sino por
las cosas que no cambiaría por dinero. Y poder confiar por una vez en su vida
en lo que sus sentidos interpretan de un mundo que, en realidad, cada día
rebosa de inseguridad y pesimismo, a la vez que de violencia y psicopatías no
diagnosticadas.
Everybody wanna live your lie.