No quiero pensar, pensar es malo. Pensar hace que veas todo
lo malo que te ocurre. Pensar te lleva a replantearte cosas que haces bien y
que quizás, por pensar, dejas de hacerlas. Este tipo de cosas suelo escuchar
cuando hablo con alguien de pensar…
Pero ¿Qué es realmente pensar? ¿Por qué es tan malo? ¿A
dónde te lleva?
Bien, creo que hay situaciones en la vida por las cuales no
solo debes pasar por ellas sino que ellas también deben pasar por ti. ¿Qué
significa esto? Se viven muchas situaciones caóticas, a lo largo de nuestra
existencia pasamos por una cantidad inmensa de problemas, grandes y pequeños…
de toda índole. Estos problemas nos ayudan a crecer, a ser mejores personas, a
aprender de los errores cometidos… pero no siempre, para llegar a esa situación
y, por lo tanto, conseguir ese feedback, debes encontrar el camino en tus
conexiones neuronales. Tú y sólo tú eres el dueño de tus neuronas, no así de tu
subconsciente que piensa lo que le da la gana y si no eres capaz de
controlarlo, él te controlará a ti. Tu subconsciente no tiene sentido del
humor, sí tú piensas por un momento que no serás capaz de algo… ¡fácilmente no
lo seas! Coge todos esos errores, piensa en ellos como si de un juego se
tratara, únelos, conviértelos en algo positivo, puesto que todo lo que hacemos
tiene algo positivo, tanto en su camino, como en su meta como en su intención
inicial e intrínseca, recuérdala, pero no pienses en qué hubiera pasado si
hubieras hecho tal cosa o tal otra en lugar de esa, el error ya está cometido,
no hay forma de corregirlo, pero sí que la hay de aprender de esa situación.
Ten tus minutos de soledad, los necesitas; piensa en ti, ¿Cómo me he sentido?
¿Cómo he reaccionado? ¿Qué creo que debería haber hecho? ¿Por qué no lo hice? Para
que, en una situación parecida en un futuro tengas las suficientes herramientas
para poder salir mejor del problema.
Incluso en el hecho de pensar… se puede fallar. ¡Claro que
sí! Hay cosas en las que quizás no deberíamos pensar… o tal vez no de la manera
en que lo hacemos. Somos muy pesimistas; le damos demasiadas vueltas a cosas,
en ocasiones, demasiado simples; etc. pero esto también es necesario, también
debemos pensar en cómo pensamos puesto que también es uno de nuestros mayores
errores. No nos conocemos, no sabemos quiénes somos, cómo pensamos, porqué
pensamos así, qué nos gusta; aunque, muchas veces sí que sabemos cosas
negativas y, es más, las ponemos por delante de nosotros, no me gusta el
pescado, no me gusta el brócoli, no me gusta el reggaetón, no me gusta el rap,
no me gusta el futbol, no me gustan los sillones de piel. Pues a mí no me
gustan los “no me gusta”. A mí me gusta esa gente que le dices: me voy a
comprar un teléfono de tal marca, y te dice: ¡Ah! ¡Qué pasada! Me han hablado
muy bien de ese teléfono, aunque no he tenido buena experiencia con él, pero
conozco gente a la que le funciona muy bien. Por supuesto… si no te ha ido bien
con algo, no tienes que decir, es una maravilla, todo el tiempo que estuve con
ese teléfono me sentí pleno y lleno de felicidad, pero dudo que todas tus
experiencias con algo sean malas…
A pensar se aprende pensando, a pensar bien se aprende
pensando mucho, bien y mal. (Miguel de Guzmán)