Vestigios.
Pasó, dejó marcado a fuego su estela. Puedo sentir sus
latidos. Veo a través de sus ojos. Pero siento que al ya no estar, ya no
existes; parezco un niño pequeño que me tapo los ojos con las manos para que
no me vean. Ojos que no ven, corazón delincuente.
Delinques. Tú y todos. ¿Cuántas veces habremos hecho daño
sin saberlo? Precisamente por no saberlo. No. No por no saber que hacemos
daño. Por no saberlo.
No me doy cuenta. No alcanzo a comprender muchas cosas. Cosas
sobre mí. Cosas sobre ti. Cosas sobre todo esto que nos rodea. Eso es lo que
me hace grande. ¿Por qué cuando estamos de bajón solo vemos las cosas malas?
¡Sólo vemos fatalidades! Igual que una embarazada solo ve más embarazadas o
un lesionado ve lesiones. Pero… ¡¿Dónde estoy yo cuando me necesito?!
Y volvemos a los ojos que no ven…