jueves, 25 de agosto de 2016

EN BUSCA DEL TESORO. CAPITULO 2: EN BUSCA DEL TESORO


     En menos de quince minutos estaban en el sitio señalado.

     Las dos miraron hacia adelante. Se les abrió la boca por el miedo que les entró al ver que la X señalaba el interior de la Cueva del Gran Oso.

     Cuando Sheila vio que Ana estaba tan asustada dijo:

          - ¡Mejor lo dejamos para otro día!

          - ¡No! -gruñó Ana- No te rajes ahora. Yo pienso entrar. Voy a contar los cien pasos desde este
            árbol que señala el mapa. A ver a dónde me lleva.

          - Pero... ¿y si viene el gran oso?

          - ¿Qué dices? Eso es una leyenda -dijo Ana-. Vivo hace mucho tiempo aquí, y nunca vi un oso.

          - Si tú lo dices...

          - ¡Vamos Sheila! ¡Venga, anímate! ¿No tienes curiosidad por llegar al final? -Mientras le decía esto
            la iba empujando.

     La cueva no era nada profunda, el sol entraba hasta el final y se veía perfectamente. De repente, todo se oscureció, solo se veía una gran sombra de...

          - ¡El gran oso! -dijo Ana mientras sacaba una linterna de su bolsillo.

     Un oso enorme tapaba la entrada y no dejaba pasar la luz.

          - ¿Para qué sacas la linterna? -la cara india y morena de Sheila se puso blanca de repente-
            ¿Vámonos de aquí!

          - ¡No! Tu distráelo que yo busco el tesoro.

          - ¡Estás loca! ¡Meva a matar! Yo me voy ahora mismo.

          - No, por favor, hazlo por mí.

          - ¡Vale! ¡Pero cómo?

          - Intenta sacarlo de aquí. Ten esta linterna, enciéndela, intenta llegar con la luz a sus ojos y sal
            corriendo. Dicen que el Gran oso parece muy fiero pero no hace nada -dijo Ana para que su amiga no
             se sustara, pero no era verdad.

     Y así lo hizo. Mientras, Ana empezó a escavar donde señalaba la X y encontró otro peramino y se lo guardó. Dio la grandísima casualidad de que había un trozo de carne tirado en el suelo, Ana lo cogió y dijo:

          - ¡Eh oso perezoso...! ¡Mira lo que tengo!

      Cuando el oso lo vio fue corriendo a por él, ella se lo tiró al fondo de la cueva y se fue en dirección contraria. Las dos niñas salieron corriendo de la cueva y se alejaron.