La brisa de un hola acaricia tus oídos. Un “¡GO GO GO!” interior
hace que cojas con fuerza la mañana y “empezar cada día como si tú lo
inventases”.
Diferentes colores de pétalos de una sola rosa que cubren un
camino que día tras día es el mismo. Camino que con una sonrisa aparcas y
abarcas la grandeza de una luz por donde pisas. Seguridad sin cortapisas.
Elegancia y fuerza de un tallo formando una gran flor.
Pura psicodelia atada con lazos de platino cubiertos con
capas blancas. Manchas transparentes. Escondites secretos que nadie conoce.
Alucinantes cometas saltarinas. Mantecados de sabores.
Fotosíntesis enverdeciendo síntomas no diagnosticados de
locuras transitorias. Y sin tener nada que ver, objeción infundada. Cierra tus
oídos, cruza tus ojos y pestañea tus manos.
Un “puespón” que no quita el “uuuhhh”. Rosas tricolor.
Serendepia soñada. Un día más, un día menos.
