Dos motas de polvo unidas. Se acerca la noche. Desaparecen
y vuelven a aparecer como por arte de magia una y otra vez. Esas motas de
polvo, una libre, otra… salió de la piel humana, como la mayoría de las
motas. Una se acerca a la otra. Le pregunta si se despegó del brazo porque
había muerto. A lo que le responde que en parte sí. Las motas se acercan y
deciden formar una sola. Aparecer. Sin embargo, algo sale mal y, por falta
de pegamento… vuelven a formar dos. Desaparecer.
Ambas deciden que es tarde e intentan morir. Pero no lo
consiguen, ¿puede ser el miedo a despertarse otra vez en el brazo? Puede ser
que soñando en el eterno descansar se imagine que sigue en él… Miedo a arañar
en el baúl de los recuerdos.
MIEDO.
Miedo a mirar hacia adelante, miedo a avanzar, miedo a que
lo que esté por conocer sea peor que lo que conoces; miedo.
Da un pasito más.