Cuando el sonido se hace visible y eres capaz de ver unas
notas detrás de otras. Con mezclas explosivas la música es capaz de curar. Con
subdivisiones ternarias en divisiones binarias dándole vueltas a la cabeza una
y otra vez. Terminando la medicina donde empieza el placer. Y, en ocasiones, acabando
el placer donde empieza la medicina…
Ese piano ajeno que te ayuda día a día a levantar la cabeza
y mirar hacia delante. Pisando al compás de la “Sinfonía del nuevo mundo” de
Dvorák. O mejor, un “Para Elisa” tocado en condiciones. O que te alegre junto a
dos violines.
Buscar esa manera de levantarse cada día y superar los
dolores que día a día golpean tu pie aunque no consigue hacerte caer. Ser fuerte
es lo que te hace grande. No venirse abajo cada vez que cada noticia que te
llega es peor que la anterior, es la clave para alcanzar esa excelencia. Lograr saber
disfrutar de esas pequeñas cosas que te ofrecen tu
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