Un gesto dice más que mil palabras.
Un gesto es la primera comunicación que, la mayoría de las veces, tenemos con las personas que nos rodean. Y muchas veces este gesto nos dice muchas cosas sobre la persona que, a continuación, vamos a conocer. Una sonrisa. Una mirada. Un levantamiento amistoso de cejas o esa mirada huidiza que indica su timidez, a veces confundida con antipatía.
Un gesto dice más que mil imágenes.
Ese gesto que la Gioconda esconde en su interior y del que nadie conoce el trasfondo, ¿Qué quiere decir? O, mejor dicho, ¿Qué quiere mostrar? Sin embargo, es una imagen, no deja de serlo, ¿Qué pasaría si a esa imagen le diésemos gestualidad? ¿Qué pasaría si a esa imagen le diéramos movimiento y vida? ¿Si esos ojos fuesen vidriosos y rebosasen almas y energías? Quizás la mayor obra de arte no fue la Mona Lisa sino su autor, que con una cantidad de ideas innumerable consiguió plasmar un gesto en una imagen y no solo estuvo cerca de conseguir que todo el mundo conociera su sonrisa sino que lo consiguió.

Rodea con tus manos el gesto. Pon una valla alrededor. Escribe en tu mirada y enseña al mundo lo que piensas a través de ella. Haz de tu campo de visión transparencia. Sincérate. Se honesto contigo. Abre tus ojos y ensalza con ellos tus ideas. Aproxímate. Más cerca. Ponte más cerca. Ponte más valla.
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