También va por niveles, se empieza por el nivel fácil, el
nivel divertido. La infancia. Y según vas subiendo niveles, vas aumentando la
dificultad.
Te vas encontrando moneditas, setas, que te ayudan, que te
hacen crecer. También te encuentras con obstáculos, paredes que tienes que
esquivar, champiñones que tienes que quitarte de en medio, tortugas, plantas
carnívoras. Pero en lugar de intentar buscar soluciones a esos obstáculos de
una manera “legal”, natural, buscamos la forma de hacerlo fácil. Utilizamos
trucos, el helicóptero, súper-velocidad, nos subimos en yoshi, utilizamos el
fuego o vamos añadiendo corazoncitos en nuestro casillero de vidas. Sin saber
que muchas veces, lo que más te hace crecer no es lo que puedes ver, sino lo
que no se encuentra fácilmente, la mayor cantidad de monedas, te las encuentras
dentro de un bloque que parece un obstáculo.
Y cuando acaba… ¿Te pones triste? O ¿sigues disfrutando
hasta el final luchando cada vez más para que el final sea mejor?
Cierto, cuántas veces habremos esquivado los bloques de ladrillos perdiendo todas esas monedas o la seta que nos haría crecer.
ResponderEliminarAl próximo obstáculo... de cabeza!
Un abrazo :)
Sí, a veces hay cosas que nos da miedo afrontar y el esquivarlas nos deja sin la oportunidad de crecer más y sentirnos bién, además de no encontrar posibles puertas detrás de cada reto conseguido. Ta bien analizar cuales son esos retos de los que escapamos a veces.
ResponderEliminarEs verdad
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