Láo
Lā, mujer de 20 años perteneciente a una tribu Mosuo, en 1950, cansada de vivir
siempre en el Tibet aun sabiendo que aquí tiene todo lo que quiere, que es
dueña no solo de su vida sino de la vida de toda su familia.
Decide
que quiere irse a vivir a Chioggia, un pueblo veneciano. Aprende el idioma.
Empieza a estudiar la carrera de derecho. Con motivo de, al igual que hacía en
su tribu, poder organizar un poco la política del país, y aconsejar y dirigir
al hombre que gobierna. Poco después, en la asignatura de historia de la
democracia, sus pies tocan tierra. Descubre que Rousseau decía: la
opinión general es la opinión de cada uno. Lo que quiere decir que cada uno
tiene que votar por el interés de todos y no por el suyo propio. Pero entonces
para poder subsistir, comer, beber, dormir… ¿Quién sería egoísta? La mujer. La
mujer cuidaría de él, le mantendría, sería egoísta por los dos. Y un par de
temas más adelante, en la misma asignatura Kant le abría los ojos diciendo: Sólo
pueden votar aquellos que tienen propiedades, porque los pobres votarían el
interés de los que los sustentan. La siguiente frase a pie de página con un
numerito, matiza “DE LA MISMA MANERA QUE LAS MUJERES Y LOS NIÑOS TAMPOCO PUEDEN”.
Tras esto, Láo Lā, decide buscar trabajo. Para poder llevar una
economía y poder fundar una familia típica mosuo, encontrar un hombre que
hiciera las tareas de la casa. Que fuese a comprar. Mientras ella, trabajaba y
controlaba la economía familiar y todo lo que ganase, sería para su hija
mayor. ¿Cuál fue su sorpresa cuando encontraba un hombre y este desaparecía? Debido
a que en la primera “cita” ella les ofrecía tener un hijo y que él
desapareciera de las funciones a las que estaba acostumbrado.
Recibiendo
insultos de todo tipo, va asentándose en una civilización a la que no está
acostumbrada. Como no encontró ningún hombre, decidió buscar trabajo. Italia.
Años 50. Mujer busca trabajo. Lógicamente le resulta imposible encontrar algo
normal, así que deja los estudios y se pone a limpiar. Solo le queda de su
antigua vida el idioma, ya que el nombre lo perdería nada más llegar,
poniéndole un apodo. ¿Dónde queda el poder que antes tenía? En el mismo sitio
en el que quedaron todas sus ideas matriarcales. Entonces empieza a relacionar
con sus conocimientos obtenidos en la carrera: ¿Cuándo se le ha dado
poder a una mujer? Isabel la católica, para poder continuar la monarquía,
Cleopatra, para echarle la culpa a alguien del hundimiento del imperio egipcio.
Indignada, decide volver a su Tibet natal y volver a ser la
reina de su núcleo familiar.
Saliéndonos de la historia. Incluso ahora, el hombre cobra
de media 4000 euros más que la mujer, no se la quiere para ciertos trabajos y
tienen mayor dificultad para conseguir otros por motivo de su posibilidad de
quedar embarazada. Tampoco se encuentran muchas mujeres entre “las cabezas
mejores pensantes de la tierra”. Y sin embargo, ya quisiéramos nosotros tener
la cabeza de ellas, y ¿Qué no tenemos “nosotras” que ellos si tienen? ¿Para qué
queremos ser más rápidos si tenemos las motos, aguantar más si tenemos el
avión, ser más fuertes si tenemos la grúa? ¿El control de la violencia? Esprays
de pimienta… ¿qué tienen ellos que no tengan ellas si esto nos lo da la
tecnología? ¿Por qué razón Láo Lā tuvo un cambio tan brutal?
Aun
seguimos comprando pistolas a los niños, cocinitas a las niñas. Los mosuo no
tienen una palabra para “violencia”, “asesinato”, “violación” o “cárcel”.
Podemos ponernos a pensar el por qué…
A mi me compraban coches y legos :s
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