martes, 12 de agosto de 2014

VIVIR DE LA MIRADA

Aprendamos a vivir de la mirada, que es lo que nos queda. Aprendamos a morir por las paranormalidades de la vida no perniciosas. Esas situaciones y acciones asombrosas que hacen que más de 200 músculos actúen a la vez para enseñarle tus dientes a la gente. Consiguiendo que pequeños achiperres sin valor, por arte de magia y de manera párvula, y tras una introspección psicosomática encuentres en ti, lo que buscabas fuera. Y como un dandi ganapán consigas de forma confiada, no petulante, alzar la mano sobre ese altar áureo y este zarramplín se convierta en pendolista para conseguir un gesto risueño en los labios y los ojos de los que siguen las trazas curvas y rectas de este lienzo arrancado de su utilidad.

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