sábado, 13 de septiembre de 2014

NO SE SIENTE LA DESESPERANZA

¡¡¡¡ÁNIMO!!!! Gritan cuando ya la causa está perdida. ¡¡¡TÚ PUEDES!!! Antes de emprender el camino. Pero nadie diferencia entre ese entusiasmo loco que un día consiguió que perdieses la cabeza, esa incordura desmesurada que aquella vez convirtió lo que conocía en desconocido y lo que desconocía en algo normal, lo más común del mundo; la flor y nata de los vestidos blancos, de esa rutina exacerbada y lo peor… reconocida, que a veces inunda nuestro corroído mundo interior y que provoca que esas 12.000 neuronas que cada día perecen dentro de nosotros, parezcan pocas. Que desees en cada momento que pasa, en cada uno de esos lentos segundos que pasan, en cada uno de esos diligentes minutos que caen en todas las batallas que vamos librando por doquier, sufriendo una derrota tras otra; errando y fracasando en cada paso que damos, en cada milímetro que avanzamos. Sabiendo que nadie nace sabido, nadie nace entendido. Fallando en cada intento. En cada intento falla; falla otra vez; falla más; falla mejor. Pero falla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario