En esta mano tengo las de perder. La baraja está pesada. Mis cartas suman 17. Las del crupier 18. Lo malo conocido es no enviar lo apostado a una muerte segura y escribir las últimas líneas de la jugada con un volveremos a vernos. No es un adiós, sino un hasta luego. Carta en la mesa; carta no enviada, queda presa. No se mueve. No avanza. No retrocede. Queda a la intemperie para que llegue el olvido y se la coma. Un gran depredador que se abalanza contra ti cuando menos te lo esperas y, cuando te quieres dar cuenta, ya te ha dado un zarpazo.La paciencia es la madre de la ciencia y la hija de la experiencia y el optimismo. Llegará la mano buena a la que enviarás buenas cartas y por la que apostarás fuerte. Y cuando te quieras dar cuenta… BlackJack con tan solo 2 cartas. ¡21!
Sales de prisión. Afortunado en el juego. Agarras la mano buena. No muerdes la mano que alimenta tu ilusión. La empujas, la atraes y la sustentas. No es un juego de suerte. Es un juego de habilidad. Saber cuándo no apostar con una mano. No desperdicies las fichas tirándolas, ¡Apuesta! No ganes una fortuna en una noche, que te echan del casino. El crupier te da las cartas, tú decides cómo jugarlas. No siempre sale J-A. Gana con 9-7-5. Separa los dos Ases y céntrate en cada jugada. Si una jugada no funciona no sigas apostando, pasa y espera la siguiente mano. ¡BlackJack! ¡21!
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