No dejo de leer artículos y ver videos sobre el síndrome de
los veintitantos.
Pero… ¿De qué trata este síndrome?
Todos ellos coinciden en que son años en los que terminas la
carrera. Te has ido de casa. Tienes sentimientos contrapuestos; por un lado tienes
formación, pero te sientes desinformado. Crees que no tienes suficientes
conocimientos. La carrera no me ha servido para nada. No he aprendido nada en
estos cuatro-cinco-seis años. Hasta el punto que muchos jóvenes están
estudiando un ciclo formativo después de terminar la carrera puesto que además
de ser más barato y de ocupar la mitad de años, existe la creencia de que se
encontrará trabajo con más facilidad. Te ves en un piso de alquiler sin
trabajo, sin conocimientos y sin experiencia de ningún tipo. Te vas encontrando
cada vez más sólo; tus amigos siguen estudiando, tienen trabajo o se han ido a
vivir a un país donde sí que te dan oportunidades.
Bueno, el caso es que al final siempre miramos para atrás y
vemos que todo lo que hemos hecho o casi todo, lo hemos hecho mal, o regular.
Vemos como nuestra época más feliz era la del instituto. ¡Qué bien nos lo
pasábamos! ¿Verdad?
Pero siendo sinceros, jóvenes de los veintitantos. ¿De
verdad estáis/mos tan mal? Pues yo creo que no.
Sí, en los trabajos piden experiencia. ¡PUES GÁNALA! ¿Cómo
la gano si para trabajar la necesitas? Poca gente dice no al trabajo gratuito o
voluntariado. Es verdad, así no ganas dinero y estamos hasta las narices de
trabajar gratis. Pero, ¿qué harías si no estás haciendo eso? ¿Tirarte en el
sofá viendo HMYV? Hagamos algo productivo. En lugar de quejarnos vamos a
movernos. Que a pesar de que es un tópico típico, no te quejes, total, para lo
que sirve.
Así que yo también voy a dejar de quejarme por ahora y dejar que los veintitantosañeros sigan haciendo lo de siempre.
Es una enfermedad de la mente del ser humano, nunca vive el momento, siempre piensa en ayer o mañana. Me alegro que estés disfrutando de tus momentos, mañana llegará el trabajo y se que también lo disfrutarás. Es una postura ante la vida, y como tu, creo que las primeras puertas nos las cerramos nosotros.
ResponderEliminar