Venimos de vivir momentos difíciles en el deporte mundial,
tanto infantil como adulto. Vemos a padres pegarse en un partido de niños.
Deportistas profesionales insultarse, pegarse, escupirse, faltarse al respeto…
Hemos convertido el deporte en algo pernicioso, en algo antieducativo, siendo
este una herramienta maravillosa para educar y transmitir valores a nuestros
hijos. Sin embargo, lo convertimos en algo destructivo, puramente competitivo y
arrasador, porque es lo que tiene el deporte, que es fácil transmitir cualquier
tipo de valores, sean positivos o negativos.
Buscamos que nuestro hijo sea el mejor y si no lo es nos
enfadamos, gritamos, les presionamos, les echamos la culpa a los compañeros
(que no le pasan), a su entrenador (que no tiene ni idea), al árbitro (que es
un inútil) o incluso a él porque no es lo suficientemente egoísta. Y así nos
va. Convertimos a nuestro futuro en garrulos que se miden el pene en Telecinco
o en descerebrados soltando bofetones a niñatos que te llaman “caranchoa”.
No suelo pedir este tipo de cosas, pero me gustaría que
pasaras esta entrada para intentar que el mayor número de personas posible sea
consciente de que el deporte es una grandísima herramienta si se usa bien. El
deporte en sí no enseña, no educa, no genera valores positivos en los niños, en
los deportistas. Son las personas que lo rodean las que lo hacen: Padres,
entrenadores, profesores, compañeros, amigos, rivales, familiares, etc. No
perdamos la oportunidad de, a través de esta vía, enseñar a nuestros pequeños
que, muy pocos, ni siquiera el 1% de los niños llega a ser profesional del
deporte (cosa que, parece, les exigimos) pero el 100% son nuestro futuro.
Aprendamos de nuestros errores. Dejemos por fin de preguntar el resultado del
partido a nuestro hijo (en el caso de que no hayamos podido verlo),
preguntémosle qué tal se lo ha pasado, si ha hecho amigos, si ha aprendido
algo. Porque son niños y aunque no les guste perder por el gran ego que se
tiene a esas edades, de esta manera les estamos educando, les estamos enseñando
qué es lo importante en el deporte. No se trata de ganar de cualquier manera. Esto
no es deporte profesional, es deporte para el desarrollo.
Estos valores que puedes inculcar gracias al deporte cambian
a la persona. Pero no nos equivoquemos, absolutamente todo lo que vivimos nos
cambia en algún aspecto, por lo que… intentamos cambiar en una dirección más
correcta. Estaremos influyendo en los pequeños deportistas de la mejor manera
posible. Que no te de miedo la palabra influir ya que siempre estamos
influyendo en las personas, cualquier cosa que digas, hagas, mires, no digas,
no hagas o no mires, va a provocar un pensamiento en la otra persona y ese
pensamiento va a estar relacionado con tu comportamiento. Aprovechemos algo con
lo que se divierten, lo que se lo pasan bien, con lo que se mantienen
saludables físicamente para sacarle todo el jugo posible (que tiene mucho).
Y dejemos de ver imágenes como estas en los partidos de
niños:
Lo triste es que necesitemos un día internacional del deporte para el desarrollo y la paz. Quizás este día se creó precisamente para evitar desigualdades entre diferentes lugares, países o culturas. Pero por algún sitio hay que empezar el cambio. Esto también es desarrollo. Y esta ha sido mi interpretación del día internacional del deporte para el desarrollo y la paz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario