Hoy es un día muy especial para mí. Este día está dedicado a
una de mis grandes pasiones de la vida, la salud. Aunque mi rama sea por el
lado de la actividad física y la salud mental (podríamos decir), la salud
adquiere un espectro amplísimo. Encontramos grandes diferencias entre las
características que forman este gran conjunto que definimos como salud.
En cierta manera me resulta irónico que, siempre hablando
desde mi rama, seamos tan exquisitos y exigentes con algunos apartados de esta
gran asignatura que, considero, todos tenemos pendiente, la salud. Teniendo
engrandecidos, como, por otro lado, se merecen, a los médicos o enfermeros a
los cuales dejaríamos nuestra salud con los ojos cerrados. Y tan empequeñecidos
a otros profesionales como psicólogos, fisioterapeutas o este mi ámbito en el
que ni siquiera tenemos un nombre para nuestra profesión, pero podríamos
llamar: Entrenadores, expertos en actividad física, INEFs, CAFYDs o un largo
etc.
En definitiva, quiero dedicar esta entrada a estos
“pequeños” olvidados a los que no mucha gente confía su salud. Porque un
problema personal es tu salud. Porque un esguince o una contractura es tu
salud. Porque una hora de ejercicio diario es tu salud. Y no es lo mismo que tu
problema personal lo trate un amigo (que siempre es de gran ayuda) a que lo
haga un profesional. Que tu esguince lo trate un médico (que sabrá del tema
pero no es su especialidad) a que lo haga un especialista en problemas de la
estructura corporal. Que tu hora de ejercicio físico la controles tú o que la
controle alguien que sabe como ajustar las cargas de entrenamiento a tu medida
para evitar lesiones y a su vez sacar máximo provecho.
Feliz día mundial de la salud.
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