A veces pienso que el lugar más seguro de mi casa es bajo
las sábanas. El lugar más seguro del mundo, bajo mis parpados. Las acciones
más seguras son las que salen de mis manos, y las palabras… las de mi boca.
Sobra tiempo en mi uso de razón, sobran minutos, sobran segundos, pero
faltan, en ocasiones, momentos. La vida es cuestión de segundos, un error
en uno de ellos puede hacerte un ser humano, un acierto puede convertirte en
otro. El ordenador más rápido del mundo, consigue hacer 8.160 billones de operaciones
cada segundo, nuestro cerebro humano, aún estando lejos de esas cifras, por
increíble que parezca, realiza 100 billones de operaciones en un segundo. No
necesitamos fallar en las 100 billones de operaciones, basta 1 para que tu
vida cambie por completo. Puede pasar de ser la vida soñada por ti a ser el
peor infierno de una de tus pesadillas, eso lo decides tú.
Nadie puede obligarte a pensar de una manera u otra, tú
eres libre de elegir tu camino y si este no existe… de crearlo como
estelas en la mar. Si te encuentras en un apuro, por grande que sea este,
toma tu decisión con seguridad, no dudes, no titubees, será la correcta, no
se te pase por la cabeza: y si hubiera hecho esto otro… ¿qué hubiese pasado?
Esta duda es la que mata. Esta duda es la que muere. Evitarla es lo que hace
que tu corazón y tu cerebro latan al unísono, recuperando la biomáquina de
Fidelius.
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